¿Conoce usted un hombre malhumorado, irritable y que no tiene sentido del humor? Quizás bebe en exceso o abusa de sustancias tóxicas, como el alcohol y las drogas. Quizás es física o verbalmente abusivo con su esposa e hijos. Quizás trabaja todo el tiempo, o busca excitación compulsivamente con comportamiento de alto riesgo. O quizás parece que se aísla, es muy reservado y no se interesa en las personas ni en las actividades que antes disfrutaba.
La abundancia o carencia de algunos de estos neurotransmisores en ciertas partes del cerebro pueden desencadenar graves trastornos psiquiátricos y neurológicos. Ejemplos: una falta de dopamina en ciertas áreas de la base del cerebro causa la enfermedad de Parkinson. Ya la enfermedad de Alzheimer parece estar relacionada con niveles bajos de acetilcolina en el cerebro.
Si un familiar respondió bien a un antidepresivo, es posible que ese mismo pueda ayudarte. O bien, es posible que tengas que probar varios medicamentos o una combinación de estos hasta encontrar el que te sirva. Este proceso requiere paciencia, ya que algunos medicamentos necesitan varias semanas o más para que hagan efecto por completo y para que los efectos secundarios se alivien, a medida que el organismo se adapta.
El diagnóstico debe realizarse mediante entrevista clínica y no ser derivado únicamente de cuestionarios. Deberán emplearse técnicas específicas, tanto verbales como no verbales, debido a la existencia de limitaciones cognitivas y de verbalización en este grupo de edad. Así, los niños más pequeños pueden tener dificultades para reconocer algunos síntomas o para comunicar sus ideas y pensamientos, lo que podría impedir un correcto diagnóstico. Para completar la evaluación psicopatológica, es imprescindible la información aportada por los padres y por el entorno escolar.

Para la DEA iniciada por un agente desencadenante que genera estrés se recomienda la psicoterapia sola o la combinación con agentes farmacológicos. Es más probable que la depresión menor responda mejor a formas de intervención no específicas que otras formas de la enfermedad. En estos casos es apropiada la observación cercana durante al menos 2 semanas. Sin embargo, si los síntomas persisten, el tratamiento de elección es la combinación de ISRS más psicoterapia.
El Escala de Ansiedad y Depresión de Goldberg contiene 2 subescalas con nueve preguntas en cada una de ellas: subescala de ansiedad (preguntas 1–9) y subescala de depresión (preguntas 10–18). Las 4 primeras preguntas de cada subescala (preguntas 1–4) y (preguntas 10–13) respectivamente, actúan a modo de precondición para determinar si se deben intentar contestar el resto de preguntas. Concretamente, si no se contestan de forma afirmativa un mínimo de 2 preguntas de entre las preguntas 1–4 no se deben contestar el resto de preguntas de la primera subescala, mientras que en el caso de la segunda subescala es suficiente contestar afirmativamente a una pregunta de entre las preguntas 10–13 para poder proceder a contestar el resto de preguntas.
El nuevo fármaco, esketamina, fabricado por Janssen Pharmaceuticals, obtuvo la aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) el 5 de marzo para personas que han recibido escaso o nulo alivio de otros antidepresivos. La decisión de la FDA ocurre después de meses de expectativa. La esketamina, que será comercializada con el nombre Spravato, es el primer medicamento de prescripción para la depresión derivado de la ketamina, un anestésico antiguo y ampliamente usado.
En la tristeza, el individuo generalmente presenta períodos de mejora durante el día, logrando olvidar por momentos la causa de su tristeza, como, por ejemplo, durante la visita de un ser querido. En la depresión, la sensación es continua y no alivia con la ayuda de los demás. La depresión causa, generalmente, un sentido de culpa, pero sin ninguna razón aparente. Los deprimidos sienten una gran culpa, pero no saben explicar la razón.
Los antidepresivos son medicamentos que funcionan modificando las cantidades de sustancias químicas que comúnmente actúan en el cerebro (neurotransmisores), particularmente al actuar sobre: serotonina, noradrenalina y en parte dopamina. Estudios científicos han demostrado que estas sustancias se involucran en la regulación del estado de ánimo, aunque debe decirse que aún no se conoce claramente el mecanismo detrás de su funcionamiento.
En un GWAS de la depresión mayor con un total de 135,438 sujetos y 344,901 controles ―de Estados Unidos y Europa mayoritariamente― se encuentran 44 loci estadísticamente significantes. Hay asociados 153 genes con distintas funciones como participación en la señalización de calcio de las neuronas (CACNA1E y CACNA2D1), neurotransmisión dopaminérgica (DRD2), neurotransmisión glutamínica (GRIK5 y GRM5) y transporte de vesículas presinápticas (PCLO). Hay 4 genes especialmente significativos:
No. El DSM aplica esta distinción para saber cuándo se puede establecer que se trata de un diagnóstico de depresión y cuándo son otras las causas que están en juego. Sin embargo esto no debería influir en absoluto en tu decisión de emprender una terapia ni en tu motivación para contactar con un terapeuta. Al igual que ocurre cuando se trata de un sufrimiento considerable, para luchar contra tu sufrimiento y sus síntomas, no es necesario que se establezca un diagnóstico de depresión.
Los laboratorios lo han entendido así y han emprendido una carrera frenética por comercializar su propia molécula ‘inspirada’ en la ketamina. Si están invirtiendo cientos de millones en una nueva generación de antidepresivos, es porque les merece la pena. A nivel mundial se facturan 12.000 millones de euros, y serán 14.000 en 2020. Dos compañías han tomado la delantera -Johnson & Johnson y Allergan-, bendecidas por el sello de ‘terapia revolucionaria’ que les ha otorgado la FDA, la agencia del Gobierno de Estados Unidos encargada de aprobar los nuevos medicamentos. En la práctica, esta condición acelera unos trámites que, por el cauce habitual, pueden demorarse más de una década. Los ensayos clínicos están en la última fase y el año que viene, o en 2019, ya podrían someterse al veredicto de la FDA.
Lo anterior implica que cada individuo por separado necesita un tratamiento particular para sus síntomas y se medica fármacos (Drogas) que le crea una dependencia para poder desenvolverse en su día a día. Si lo anterior se repite en un alto porcentaje de la población (que es lo que ocurre) nos encontramos ante una pandemia silenciosa. Esta es la consecuencia de la depresión y la ansiedad, el mal de nuestra sociedad moderna.
Los hombres tienden a reportar más que las mujeres el abuso de alcohol y drogas o dependencia en el transcurso de sus vidas.Sin embargo, existe debate entre los investigadores respecto a si el uso de sustancias tóxicas, es un “síntoma” de depresión subyacente en los hombres o es un trastorno que ocurre conjuntamente y se desarrolla con mayor frecuencia en ellos. No obstante, el uso de sustancias tóxicas puede ocultar la depresión, haciendo que sea más difícil reconocerla como una enfermedad separada que necesita tratamiento.
Esencialmente, hay buenas razones para que alguien que ha sido un adicto se sienta deprimido. Si una persona no adicta hubiese experimentado esos acontecimientos, probablemente se sentiría demasiado deprimida. Si una persona no adicta hubiese perdido la capacidad de producir sus propios productos químicos naturales, que se producen en el cuerpo como consecuencia de los éxitos y de los eventos placenteros de la vida, probablemente se sintiese deprimida. Si una persona hubiese perdido toda esperanza de mejorar y se sintiese entumecida, se dirá que está deprimida.
MedlinePlus en español contiene enlaces a documentos con información de salud de los Institutos Nacionales de la Salud y otras agencias del gobierno federal de los EE. UU. MedlinePlus en español también contiene enlaces a sitios web no gubernamentales. Visite nuestras cláusulas de exención de responsabilidad sobre enlaces externos y nuestros criterios de selección.

"Todo lo que salía a la luz era otro antidepresivo y cualquier cosa que fuera realmente novedosa no mostraba beneficios clínicos", aseguró Sanacora. "Realmente ha abierto una nueva visión de las oportunidades y ha cambiado la forma en que pensamos sobre la fisiopatología de la depresión en algunos aspectos... Ha infundido energía en el campo, para que podamos hacerlo mejor".


El abuso de sustancias en la población psiquiátrica es muy elevado especialmente el abuso del alcohol, sedantes y cannabis. La depresión y otros problemas de salud mental pueden ser inducidos por estas sustancias, el hacer un diagnóstico diferencial o dual con respecto a si la enfermedad mental está relacionada con las sustancias o no, o acontecen en forma simultánea, es una parte importante de la evaluación siquiátrica.100​ Según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición), no se puede hacer el diagnóstico de trastorno del estado de ánimo si se cree que la causa es debida a “los efectos fisiológicos directos de una sustancia”; cuando se cree que un síndrome que se asemeja a la depresión mayor, es causado por abuso de sustancias o por una reacción adversa a un medicamento, se habla de un “alteración del estado de ánimo inducido por sustancias”. El alcoholismo o el consumo excesivo de alcohol aumenta significativamente el riesgo de desarrollar depresión mayor.101​102​ Al igual que el alcohol, las benzodiazepinas son depresores del sistema nervioso central; esta clase de medicamentos se utilizan generalmente para tratar el insomnio, la ansiedad y espasmo muscular. Del mismo modo que el alcohol, las benzodiacepinas aumentan el riesgo de desarrollar depresión mayor. Este aumento del riesgo de la depresión puede ser debido en parte a los efectos adversos o tóxicos de los fármacos hipnótico-sedantes incluyendo el alcohol en la neuroquímica,102​ como la disminución de los niveles de serotonina y norepinefrina,35​ o la activación de vías inflamatorias mediadas por el sistema inmune en el cerebro.103​ La depresión puede desarrollarse o empeorar como resultado del uso crónico de benzodiacepinas104​ o como parte de un síndrome de abstinencia prolongada.105​106​ Alrededor de una cuarta parte de las personas que se recuperan de alcoholismo sufren de ansiedad y depresión, situación que puede perdurar hasta dos años.107​ El abuso de metanfetamina se asocia también comúnmente a la depresión.108​
Los hombres generalmente se quejan de fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo o pasatiempos favoritos y problemas de sueño, y no se quejan tanto de otros síntomas como sentimientos de tristeza, falta de auto estima y culpabilidad excesiva. Algunos investigadores cuestionan si la definición estándar de la depresión, y las pruebas de diagnóstico basadas en ésta, representan adecuadamente la enfermedad tal como se presenta en los hombres.
Debido al mayor riesgo de suicidio, la FDA exige que los antidepresivos SSRI tengan una etiqueta de advertencia de recuadro negro, la advertencia más seria en fármacos que requieren receta médica. La advertencia dice que todos los niños y adolescentes que estén tomando antidepresivos SSRI deben ser supervisados atentamente, especialmente durante las primeras cuatro a seis semanas de iniciado el tratamiento y siempre que se cambie la dosis. Esta advertencia está claramente impresa en el folleto dentro de la medicación que se les da a los pacientes.
Según Saul Kassin, Steven Fein y Hazel Rose Markus, reconocidos psicólogos sociales y culturales de las universidades Williams College y Stanford, en Estados Unidos, las características de un sistema cultural influyen en el desarrollo y expresión de la emocionalidad de sus individuos. En Colombia, los estereotipos, atribuciones al género, estilos de crianza y significados conductuales reproducidos por varios medios, como la televisión y la música, son mecanismos que funcionan para establecer cierto tipo de emocionalidad, de conductas aceptadas y rechazadas socialmente para hombres y mujeres.
Alzheimer arte cau causas alzheimer cefaleas cognición demencia con cuerpos de lewy demencia frontotemporal demencia vascular Depresión deterioro cognitivo diagnóstico alzheimer empresas encefalopatías Enfermedad de Parkinson ensayos clínicos entrevistas envejecimiento epilepsia esclerosis lateral amiotrófica esclerosis múltiple esquizofrenia fármacos gamers genética huntington inflamación Inmunoterapia investigación miopatías monográficos neoplasias neurociencias Neurología Neuropatía nutrición psicol psicologia/salud TEA tecnología TOC trastornos del movimiento tratamientos alzheimer videojuegos Últimos descubrimientos
Uno de los acercamientos más frecuentes en la investigación de los genes implicados en el desarrollo de la depresión es el análisis del papel de las monoaminas. De entre todas las variantes genéticas estudiadas, un factor que podría influir en su desarrollo es la presencia de un polimorfismo del gen que codifica el transportador de la serotonina, lo que produciría una disminución del transporte de este neurotransmisor46. Este gen podría ser un predictor de la respuesta al tratamiento antidepresivo47.
Uno de los acercamientos más frecuentes en la investigación de los genes implicados en el desarrollo de la depresión es el análisis del papel de las monoaminas. De entre todas las variantes genéticas estudiadas, un factor que podría influir en su desarrollo es la presencia de un polimorfismo del gen que codifica el transportador de la serotonina, lo que produciría una disminución del transporte de este neurotransmisor46. Este gen podría ser un predictor de la respuesta al tratamiento antidepresivo47.
Estas «calculadoras de riesgo» permiten que ciudadanos que no padecen ninguna de estas patologías, puedan predecir, a través de esta web gratuita, la aparición de futuros episodios de depresión, ansiedad o problemas con el alcohol. Además, ofrece al usuario información y recursos para disminuir el riesgo de cualquiera de estas patologías, las tres más prevalentes en salud mental.
×